Ahora sabia lo que tenia que hacer, pero era tan dificil...
Supo que todo lo que habia vivido lo debia guardar en aquella bolsa y cerrarla para siempre.
Con lágrimas en los ojos, se puso algo de musica y comenzó.
Sus viejas zapatillas, sus camisas floreadas, aquel libro que nunca consiguió terminar...
Todos los recuerdos cabian en aquella bolsa. Cuando terminó de recoger, dió un último vistazo, respiró hondo para sentir la esperanza que poco a poco iva naciendo...y cerró la puerta.
-nunca te olvidaré..
Y cómo hacerlo?...si habia vivido con ese hombre treinta años?...como olvidar cada dia..cada mañana, cada noche?...
Esas noches que se sentaban juntos a ver los grandes clásicos de Hollywood... tapados con una manta...mientras la casa se llenaba de las voces de John Wayne...de Paul Newman...de todos aquellos heroes que de pequeña le enseñaban a ser más fuerte, mas lista, más...
Cómo olvidar que cada dia con él, era una clase.
Siempre aprendia algo, cuando se acostaba, hacia un repaso mental a todo lo que habia pasado ese dia..y siempre encontraba el momento en que le daba una lección, cuando no era cómo hacer una pajarita con papel...era como hacer un agujero en la pared.
Treinta años aprendiendo a ser fuerte, a saber que llorar no es lo que queria, si no sonreir, porque habia tenido suerte de compartir todo ese tiempo con él...y eso es algo que mucha gente envidiaria...
Asi que salió al comedor, echó un último vistazo a las paredes vacias, le dió las llaves al nuevo propietario, y salió, con algunas lágrimas que comenzaban a caerle.
Se colgó la bolsa en el hombro y la llevó hasta el coche. Miró hacia las ventanas de su cas, esperando volverlo a ver, gritandole que se dejaba el almuerzo, sonrió triste al recordar esas mañanas cuando se marchaba al colegio. Llegó a verlo, allí asomado, sonriendola y despidiendose de ella.
-..gracias...papá...
Y ya nunca volvió a esa calle, a esas ventanas y sobre todo a esos recuerdos.
Su marido la estaba esperando en el coche. La vió llorando y la abrazó, tratando de calmarla. Ella se relajó entre sus brazos,sonriendole para agradecer sus muestras de apoyo. Le dió un beso salado por las lágrimas, se abrochó el cinturon y volvieron a su casa.
Allí sus hijos la estaban esperando. Nunca olvidó a su padre, ese hombre que le habia enseñado a vivir.
No estaba triste, se habia despedido de él. Y eso le llenaba de orgullo, porque hasta ese momento...fué especial. Perdió un amigo, un padre, pero sabia que habia ganado mucho más. Habia ganado una vida. Y ahora estaba dispuesta a vivirla. gracias a él.
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