Dentro hacia frio, aquella casa vacia le traia demasiados recuerdos. Cuando de pequeña llegaba el verano y ella con él, a jugar en aquel patio, cuando se marchaba con su abuelo a regar el campo.
Recuerdos que ahora se agolpaban por salir elegidos de tantos que tenia. Con cada paso, un recuerdo. Eran demasiados años.
No queria venderla, asi que iva a dejarselo claro a sus hermanos. Tal vez la herencia era para repartir, pero esa casa, tenia más de lo que ellos podian pensar, aunque eso no les importaba mucho, tampoco les habian importado sus abuelos nunca. Pero a ella si, tal vez aprendió que sus mayores se merecian respeto, y ella amaba a su abuelo, más que nada por todo lo que le contaba, esas historias de cuando la guerra civil, de su juventud en Barcelona, de cómo conoció a su abuela y se enamoraron. Historias que ahora, ella utilizaba de alguna manera para escribir.
Escribir era una afición, algunas veces, habia presentado sus cuentos a algunos certamenes, pero nunca habia ganado ninguno. Solo escribia para evitar la soledad de su apartamento, porque cuando acababa su verdadero trabajo en la oficina, se marchaba a casa, sola, encendia su portatil, leia su correo, se preparaba algo para cenar, y se sentaba, pasando horas y horas escribiendo. Algunas veces las historias que recordaba de su abuelo, otras,, inventaba personajes, les daba una vida, inventaba mundos para esos personajes y luego con pena, terminaba esas historias, llorando al despedirse de esos personajes...
Les cogia cariño, como si fueran parte de su familia, yluego, al despedirse, lloraba, como estaba llorando ahora, al despedirse de su querido abuelo.
Sus hermanos estaban allí, Alvaro incluso se le acercó dandole un abrazo. De sus tres hermanos, él era el unico con el que podia contar. Juan y Daniel eran demasiado egoistas.
El entierro fué triste, Alvaro no la soltaba de la mano, incluso le ofreció algun pañuelo para limpiarse esas lágrimas que no dejaban de salir. Medio pueblo estaba allí, el otro medio, como siempre, o no se enteró y es extraño, porque el pueblo era pequeño, o se llevaban mal con el tio José, que asi le llamaban todos.
Despues habian preparado un refrigerio en la casa. Y allí estaban todos, vecinos y amigos, acompañando a la familia, una familia que se frotaba las manos esperando el momento de abrir el testamento. Menos ella, que sólo queria quedarse con esa casa.
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2 comentarios:
Me gusta mucho.
Estaré esperando la continuación.
Me ha hecho gracia que hayas utilizado el nombre de Álvaro.
¿Cuesta deshacerse de él? je je
Besazos cielo.
no se me ocurria otro..jajajaa...gracias por el comentario!
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